lunes, 7 de abril de 2014

Cuento triste

"Erase una vez una excursión a la granja-escuela.
Erase una vez un colegio público que iba de excursión a la granja-escuela.
Erase una vez un aula de educación especial en un centro público que iba de excursión a la granja-escuela.
Erase una vez un alumno del aula de educación especial de un centro público que iba de excursión a la granja-escuela.
Erase una vez un alumno en silla de ruedas que estudiaba en un aula de educación especial de un centro público y EL LUNES NO TUVO COLEGIO."

De cuento tiene poco esta historia, por triste que parezca. Madres que tiene que escuchar “El AMPA no puede costear un autobús adaptado”. ¿Qué os parece? Pues así es, esta situación se ha dado hoy mismo. “El lunes no traiga a su hijo al centro”, palabras que tuvieron que soportar las madres de estos niños cuya silla de ruedas les impedía asistir a una excursión programada a la que SÍ irían sus compañeros, esos que tienen la suerte de tener los pies en la tierra (literalmente).

Que la discapacidad no era rentable, ya nos había quedado claro. Pero pienso en esos padres y madres que forman el AMPA, de los cuales son socios las madres de los alumnos afectados. Intento averiguar cómo han tenido el valor de excluir a niños de una actividad por no gastar algo más de dinero. La única explicación que se me antoja posible es la lógica, esos padres y madres que llevan las cuentas del AMPA no tienen hijos con discapacidad y no lo ven como algo que les afecte. 


Triste, muy triste.

Imagen del cortometraje "Cuerdas"
(muy recomendable)

jueves, 20 de febrero de 2014

He...

He visto pobres que son ricos y ricos que son pobres.
He conocido a sordos que saben escuchar y a ciegos que saben ver.
He visto un desierto en el mar y el mar desierto.
He paseado por terrenos sin tierra y he nadado en agua seca.
He caminado sin suelo ni aceras.
He soñado un mundo sin barreras.




viernes, 14 de febrero de 2014

¿Amor?

Llego a clase y veo a Marta sentada, un "buenos días" rápido mientras suelto el bolso y saludo a la tutora y la auxiliar. Observo de reojo cómo me mira fijamente mientras empieza a hacer malavales con su cuerpo para bajarse del sitio. Los pies ya en el suelo mientras los brazos luchan por tener un apoyo, lo consigue. Desde detrás de la mesa apenas se le ve la cabecilla. No me quita la mirada.

- ¿Dónde vas, Marta?- Dice la tutora.

- "Arantxa"

Con sus manos de cinco centímetros hace mi signo.

ESO ES AMOR


jueves, 13 de febrero de 2014

Nada

No te cuento nada, tanto tiempo sin contar que ni sé si cuento.

Hace unos días le decía a mi compañera Chary, a la que adoro, que no soy nada. A veces me siento como una especie de fraude. Me apasiona mi trabajo y hay cosas que no hago mal del todo pero no termino de convencerme a mí misma. Pienso en mis compañeros y me siento pequeña. Es cierto que cada uno lleva casos muy diferentes y de algunos apenas sé nada. Pero, a veces, creo en ellos más que en mí. Me inspiran sin saberlo, estén donde estén, los conozca o no.

Creo que este sentimiento de "pequeñita" me ha hecho no tener ganas de escribir sobre mi vida y mis experiencias. En plan "quién soy yo para transmitir nada".

Así que no os contaré nada de nada.
No diré que una mano de cinco centímetros lucha por hacer las letras de su nombre.
No hablaré sobre mis lágrimas contenidas al ver su baile, entre toques en el cuerpo y vibración.
No pienso contar cómo me aprovecho cada miércoles de esos abrazos y esos "¡cómo te quiero!" antes de entrar a la piscina.
No diré nada de la sensación de mover ese cuerpo rígido en el agua ni de cómo su mirada y su risa me envuelven como el lenguaje nunca lo ha hecho.
Y, por último, me callaré cuánto echo de menos a esa niña cada día.

No pienso decir nada.




Por ahora...



sábado, 30 de noviembre de 2013

Mi Rutina

Es curioso que cuanto más se llena mi vida de sordoceguera menos capacitada me siento para hablar de ella. Hace meses que no escribo nada sobre mi trabajo o algún voluntariado y creo que puede tener algo que ver con estas pequeñas crisis de “quién soy yo para escribir de nada” o puede que sea realmente vaga y me quede muy bonita la otra explicación. Sea como sea, me gustaría retomar un poco el hilo de este blog y hacerlo algo más interesante para los tres gatos que me leen entre perfil y perfil de Facebook.  Seguramente no lo conseguiré, así que pido disculpas de ante mano, pero mola esto de proponérselo y auto convencerse. Empezaremos con este post lleno de buenas intenciones y seguramente nada interesante, cada uno ya tiene  su propia vida como para estar pendiente de la mía.

Como conté un poco en mi historia, desde que empecé a trabajar siempre ha sido fuera de Málaga hasta que, hace un año, una situación nada agradable me trajo a casa de nuevo. Desde febrero a final del curso pasado trabajé en La Cala de Mijas con Andrés, un niño de tres años que me conquistó por completo, pero aún quería volver a trabajar con Alicia y tenía muchas dudas. En septiembre tuve que tomar la decisión y finalmente me quedé en Málaga. Pero no me dieron el caso de Andrés ya que me querían para Málaga capital, así que aquí estoy y esta es mi rutina después de todo:

LUNES

Paso un par de horas con la que llamaremos Marta y a la cual os presentaré más detalladamente en otro post digno de ella. Es una niña de tres añitos, escolarizada en un aula específica de un cole bastante religioso. Es increíblemente inteligente y despierta. Cada día me recuerda más a Alicia, a veces esto me encanta pero otras es demasiado duro que se parezca tanto a alguien a quien extraño cada día.

Después de “Arantxa se va a casa” y un beso de la pequeña Marta, nada más lejos de la realidad, Arantxa no se va a casa. Me subo al coche y cruzo media Málaga para aparecer en un curso de cocina. Ahí me espera A.B., su intérprete y sus compañeros. De esto sólo diré que la mitad de las veces me voy a casa con el estómago lleno y que A.B. se supera día a día.

Sé que el lunes es duro para cualquier estudiante o trabajador  pero, en mi caso, tiene una parte muy positiva. Es el único día que tengo toooooooooda la tarde libre. Siempre me sale algo que hacer y siempre es relacionado con el trabajo, pero hace un par de semanas decidí que eso tenía que acabar y me prohibí a mí misma hacer nada medianamente obligatorio esa tarde.

MARTES

Vuelvo con Marta para que me alegre una mañana más, otras dos horas, si dependiera de mí serían muchas más. Cuando termino mi “Arantxa se va a casa” y mi beso entre babas. Esta vez si me voy a casa por lo general. Hasta las cinco de la tarde se presupone que tengo mucho tiempo pero a mitad de mañana los minutos suelen tener prisa y no se dejan atrapar para ser aprovechados.

Después, me voy a ver a J.L. a la residencia donde pasa las tardes de los martes y jueves. Me cuenta qué tal la semana mientras sus compañeros vienen a saludarme, algún beso que otro y más de una historia que contarme. Echamos unas partidas de dominó entre compañeros. Nos pasamos el turno rozándonos la mano. J.L. toca una a una sus fichas, escoge la que va a poner y la coloca con precisión. Tras varias partidas nos avisan de que ya es la hora de irnos. Nos montamos en la furgoneta de la asociación. J.L va detrás con algunos de sus compañeros y yo charlo mientras con una de las monitoras que va al volante. “Ya hemos llegado”.  (Si alguno de vosotros aún está leyendo, habrá merecido la pena.)

 Empieza el baile, sí el baile.

¿Una persona sordociega puede bailar? Sí, puede y realmente bien.

J.L. se coloca frente al espejo como todos sus compañeros. Primero el calentamiento, desde atrás le voy indicando en su cuerpo los movimientos que dicta la profesora. La mayoría se los conoce y con un simple roce ya sabe qué viene a continuación. Después empieza el baile, y no cualquier baile, el estilo lo definiría como hip-hop o funky, sea como sea es moderno. La profesora marca los pasos y yo los copio en mi cuerpo, delante de él, le llevo sus manos hacia la parte del cuerpo que realiza el movimiento. Claro está que yo no tengo el arte de la profesora, se lo explico con lo que yo llamo “pictobaile”, movimientos básicos, el arte lo pone cada uno, y J.L. pone mucho de esto. Es muy emocionante.

Acabado el baile, vuelta a la residencia y eterna despedida repasando cada día de la semana en que vamos a vernos, y son muchos.

A las 20:45 o 21:00 llego a mi casa y creo morir por momentos, me encierro con los pies dentro del edredón dando vueltas por páginas web y Facebook.

MIERCOLES

Mis dos horitas con Marta, en el mismo horario que los días anteriores, de 9:30 a 11:30.
“Arantxa se va a casa” y beso. MENTIRA. Arantxa se va al curso de cocina donde acabará comiendo algo porque después no le dará tiempo a pasar por casa.

Menos de una hora después de terminar en el curso de cocina tengo que estar recogiendo a J.L. en la residencia, esta vez no voy como mediadora sino como voluntaria. Sí, porque en mi vida no había suficiente sordoceguera . A las tres de la tarde del miércoles J.L. se monta en mi coche, llegados al destino solemos dar mil vueltas para aparcar, qué raro en Málaga. Caminamos hasta la cafetería de siempre para pedir el café de siempre que a veces paga él y a veces pago yo. Y después, momentazo de la semana, a la piscina.

J.L. es autónomo nadando. El voluntariado con él se basa sobre todo en el transporte ida y vuelta de la residencia a la piscina. De eso nada, no me iba a quedar yo una hora quieta pudiendo meterme en el agua con otros chavales. Así que aprovecho y hago una de las cosas que más me gusta, trabajar en el agua con (dis)capacidad, en este caso son afiliados de ONCE pero con otras (dis)capacidades añadidas. Increible.

Después, llevar a J.L. a la residencia, despedida eterna y a casa sobre las seis de la tarde.

(Bueno, el mes pasado hicimos un curso de Voluntariado y Sordoceguera, iba directa de la piscina y no llegaba a casa hasta la hora de cenar.)

JUEVES

Entro más tarde con Marta pero siempre con dos horas. “Arantxa se va a casa” y beso entrañable. Al entrar más tarde salgo más tarde y voy directa a comer para poder descansar hasta las cuatro.
La tarde del jueves es la misma que la del martes, copiar y pegar.

VIERNES

¡Qué gran día!

Marta y yo compartimos nuestras dos horas mañaneras y nos despedimos después de un ratito de colchoneta. “Arantxa se va a casa, buen fin de semana”, beso y abrazo modo “no te como porque me despiden”. De ahí a la ONCE a echar una horilla de curro donde suelo acabar reunida más de una hora porque no tengo tiempo el resto de la semana.

Aquí acaba mi jornada y mi semana laboral, pero como sabéis, no hay suficiente sordoceguera en mi vida.

Las tardes del viernes están dedicadas para el voluntariado (por llamarlo de alguna manera) con el teatro LosSinsentidos. Sí, es una cosa voluntaria, pero es más una reunión de amigos que se juntan para hacer algo que merezca la pena. Ya les di las gracias una vez en este blog y lo vuelvo a hacer. Sois geniales y me encanta poder formar parte de esta familia.

SABADO Y DOMINGO

Mejor para otro post...

Hasta aquí mi día a día. Si has llegado hasta el final de este aburrido escrito o me conoces y me quieres mucho o estás tan enganchad@ como yo a la sordoceguera.

Manos de J.L. y J.M


“Ojos que no ven, manos que sienten”