martes, 19 de marzo de 2013

A mi padre


Ahora mismo me conoces mejor que nadie. Sabes mis secretos, cuando río o lloro y por qué. Puedes sentirme como antes te era imposible, ironías de esta realidad.

No puedo creer en cielos ni infiernos, no mientras te sienta a mi lado. En el coche, camino al trabajo,  vienes en el asiento del copiloto, por eso esquivo cada bache de la calzada y me disculpo contigo si se me escapa alguno, nunca te gustaron. Me dices que te gusta cómo conduzco igual que cuando te llevaba a la sesión de radio, y tú no le regalabas a nadie esos elogios en el coche. Escuchamos música juntos, es imposible que no estés.  A veces lloramos con versiones de trompetas a todo volumen. Me dices que no corra, que es una carretera peligrosa y levantas mi pie del acelerador para que no me reúna contigo.

Cada noche te encuentro en mi habitación, esperándome. A veces te siento tan cerca que duermo entre lágrimas. Una chica de 28 años que duerme con el peluche que un día le trajo su papá al hospital, me da tanto calor, gracias. Llegaste a aparecerme en mis sueños diciéndome que habías pedido un permiso en el cielo y lo vi muy normal. Si alguien puede conseguir ese tipo de recursos en lo más alto ese eres tú, seguro que harías un escrito redactado a la perfección.

Sé que quieres que vuelva a coger la trompeta y siga intentándolo, a veces me obligas a mirar el estuche abandonado en lo alto de mi armario. Aún me resulta muy duro. Desde que te fuiste ya no suena igual, es como si me faltara aire para llegar a esas notas que antes alcanzaba. Pero te prometo que, aunque tarde años, algún día podré tocarte un tema como te mereces.

Este año no cenaremos juntos por tu santo ni te regalaremos ningún disco nuevo para tu colección. Pero no vamos a olvidar que es tu día y sé que estás aquí celebrándolo conmigo, mientras escribo estas palabras, mientras me ves llorar.

Feliz día papá, te quiero.

Aún suena tu música en mis oidos


"SE ME CAE LA CASA DESDE QUE SE MARCHÓ, AHORA YA SÓLO ESPERO EL DERRIBO"

(Extremoduro)







lunes, 18 de marzo de 2013

Sábado en el campo


Tus manos me cuentan tu historia. Naciste sin ninguna deficiencia sensorial pero ya de bebé enfermaste y perdiste la audición. Te pregunto que si de pequeño veías y me cuentas que aún recuerdas los colores, que tienes mucha suerte de poder soñar por las noches con las imágenes que un día viste, y me hablas de uno de esos sueños. El destino te la tenía jugada. A los once años otra enfermedad se llevó tu vista. Se me hace un nudo en el estómago mientras sigo escuchando tus manos. Pero en seguida hablamos de la suerte que tienes, tienes una comunicación perfecta en lengua de signos y ningún problema añadido a la sordoceguera. Te preocupan los niños que nacen con esta discapacidad, “algunos sólo aprenden a decir comer, pipí, y poco más”, me dices. “Yo tengo suerte”, “las personas sordociegas podemos ser independientes y felices, igual que todos los demás”, añades.

Ya llevamos un rato parados desde que terminamos de plantar el acebuche y empezamos a impacientarnos. Nos traen la barra-guía y volvemos a pasear por el campo. El monitor quiere comprobar si la sigues bien por sitios complicados y a mí me parece una experiencia increíble. Pasas por pendientes, piedras y pasos estrechos como si nada, la barra te da total seguridad y yo voy delante guiándote. “Exagera el movimiento”, me dice el monitor. Cuando subo o bajo la pendiente tengo que mover la barra hacia arriba o abajo casi el doble para que notes bien la inclinación.

Como sabes, nos encontró la lluvia. Un grupo de casi cien personas entre niños, sordociegos y voluntarios vestidos con el chubasquero azul que nos regaló amablemente la junta. Me dices que vaya cara que tengo porque yo a parte también llevo el mío, me río.

Cuando vamos a comer empieza a diluviar. No sé cómo, fabricas una tienda de campaña imposible a tu alrededor con el chubasquero y te las apañas para que tu bocadillo no se moje.
Después de una caminata de una hora de vuelta estamos exhaustos. En el autobús hablas con JL de cómo lo habéis pasado, mano con mano. Poco después, te veo durmiendo en su hombro y me parece una de las imágenes más bonitas que he visto en mi vida.

Desde aquí, gracias a la plataforma de voluntariado y, sobre todo, a mis amigos del teatro “Los Sinsentidos” por invitarme a participar con ellos y vivir estas experiencias.

Barra guía, yo detrás.



jueves, 14 de marzo de 2013

Aquí estoy


Puedes arañarme, pegarme,  incluso morderme. Puedes tirarme al suelo o lanzarme una silla, forzarme para que te suelte y consigas golpearte. Puedes hacerme sangrar y marcarme de por vida. NO pienso moverme de aquí. Cada sonrisa tuya borra mis heridas, cada uno de tus pasos me da la vida. Cada signo, palabra, cada gesto.

 Me sobra con que tus manos me miren y quiera ver el mundo. Lo demás…poco a poco. Aquí estoy.



miércoles, 13 de marzo de 2013

La llamada

Aquí tenéis el email que le mandé a mi familia y amigos contándoles LA LLAMADA.

20 de Octubre de 2008

Aquí va la noticia, aunque algunos ya lo sabéis creo: ME VOY A MALLORCA!!! Y no me voy de viaje precisamente...bueno, cuento...

Hace unas 2 semanillas a mi madre le dio una "fibrilación auricular", que es una especie de arritmia seria en el corazón, así que me vine a Málaga a cuidarla porque, aunque está bien, no tiene muchas fuerzas y anda de baja. Pero no os preocupéis porque de salud está bien, ya se lo han mirado y en principio no tiene por qué volver a pasar. El caso es que estaba yo aquí en el ordenador sin saber ya que más buscar para matar el rato (porque en Málaga no hay nadie con quien salir) y me dio por meter en google "mediador con sordociegos" que es el trabajo al que siempre he querido aspirar (para quien no lo sepa). La verdad que es muy raro que una cosa así salga en una página como "mundoanuncio", pero así fue, y decía...

"SE NECESITA MEDIADOR/A CON PERSONAS SORDOCIEGAS PARA PALMA DE MALLORCA"

Bueno, envié que estaba interesada y mi Curriculum a modo de "copy-paste" a través de la página. Pasaban no más de 3 minutos cuando llegó mi sorpresa:

- Hola, ¿Arantxa Martín?
- Sí, dígame
- Mira, te llamo de Fundación ONCE para la atención a la Sordoceguera, mi nombre es G.H, es con relación al trabajo de mediadora en Palma de Mallorca

Ahí empecé ya a temblar, porque como veréis en el anuncio no pone nada de Fundación ONCE...

- ¡Pero si lo he enviado hace tres minutos!

Resulta que el hombre estaba justo en ese momento pendiente del asunto y que le había gustado mi Curriculum. Así que mantuvimos una conversación en la que me explico cómo era exactamente el trabajo y con qué condiciones:

- Mira, trabajarías con un niño y tres adultos. El único problema es que no puedo ofrecerte ahora mismo más de media jornada porque es el puesto que se nos ha quedado libre. Pero también te digo que toda la gente que tenemos trabajando para nosotros empezaron como tú. Bueno, sabrás que somos una organización fuerte y sería muy bueno para tu Curriculum. El contrato sería para todo el curso con posibilidad de renovación. (...)

Después de pintármelo de esa manera le comenté un poco mi situación personal, que estaba en Málaga con mi madre mala y mis cosas en Granada, y le pedí un día para meditarlo. Tras llorar de emoción hablando el asunto con mi madre, volví a llamarlo, más o menos una hora después. Le dije que realmente no tenía nada que pensarme porque ese había sido siempre el puesto al que quería aspirar y que podían contar conmigo. Él me dijo que muy bien...

- Bueno, hay un 90% de posibilidades de que entres en plantilla (...) Mañana te llamo y te confirmo las fechas.

Esas fueron sus palabras.

Al día siguiente ahí me veis atacada de los nervios con el móvil pegadito al cuerpo. Pero no llamó. Aguanté porque mirando en internet vi que hacía un año de la publicación en el BOE de la organización especifica en sordoceguera, así que pensé que estarían de reuniones.

Un día más tarde llamé y hable con la secretaria, a la hora más o menos me llamó él. (Jueves)

- Bueno Arantxa verás, eres una de las "preseleccionadas" pero mi preocupación es que no te lo hayas pensado bien, ¿estás segura de irte a Palma con tan poco dinero...? ¿Has estado mirando precios y eso?
- Estoy muy segura porque yo siempre he querido trabajar en eso y si me lo ofrecéis ahora mismo me muevo a donde sea. Yo de momento me conformo con trabajar en lo que me gusta. Y con el dinero me las apaño viviendo como estudiante, es decir, compartiendo piso y eso.
- Muy bien, de acuerdo, pues el martes te confirmo todo.

Ese martes llamé y me dijo que la reunión para los puestos vacante se había retrasado al jueves, así que tenía que esperar al viernes para saber algo.

Desaparecieron los nervios...tenía toda la semana por delante...pero el Miércoles me sonó el móvil:

- Arantxa, soy G.H., mira que al final hemos podido resolverlo hoy porque estábamos todos aquí. Te hemos elegido a ti. A los técnicos les ha gustado mucho tu Curriculum y yo te voy a ser sincero, ya me conocerás, me ha gustado mucho tu interés y la ilusión. Creemos que puedes hacer un buen trabajo así que "Bienvenida al equipo"

¡Casi me da algo!



Fin y principio de mi historia


Terminas las prácticas y te ves sin plan, bueno, yo no. Había decidido irme a Granada de nuevo a estudiar. Así fue, aquel año me saqué el título de “Experto en Subtitulación para Sordos y Audiodescripción para ciegos”.  Un curso muy interesante sobre la accesibilidad y la traducción audiovisual. Aunque, como ya sabéis, tampoco era para mí.

Desde las convivencias contaban conmigo en ASOCIDE (Asociación de Sordociegos de España), debí caerles bien. Me mandaban emails con las actividades, pero ese año no pude participar. Por cierto, no especifiqué, las convivencias y todas las actividades con ASOCIDE son con jóvenes y adultos sordociegos, la mayoría con buen nivel comunicativo y bastante independintes. Es importante que apreciéis la diferencia para cuando os hable de niños. No es lo mismo la sordoceguera congénita que la adquirida. Podéis informaros o preguntad y os cuento.

Al terminar el curso quise quédame en Granada, no conozco ciudad igual para vivir. Buscaba trabajo de lo que fuera pero no había manera, cosa de la que ahora me alegro profundamente. En ese periodo tuve la oportunidad de trabajar como guía-intérprete en Córdoba. Aún hoy no puedo creerme que me pagaran por aquello. Para mí fue un día entre amigos a los que hacía un año que no veía. Y nos reencontramos en el mejor lugar, paseíto y baños árabes. ¿Podéis imaginar a una persona sordociega en las piscinas a diferentes temperaturas, vapor y masaje? Este mundo seguía enganchándome. De alguna manera, aunque me alejara de él, siempre me encontraba y se encargaba de recordarme aquellas sensaciones que cada vez nacían más fuertes en mí.

Un día me llamaron de Málaga, no era una llamada nada agradable. “Aran, soy mamá, estoy en el hospital, pero no te preocupes”. Le había dado un pre-ataque al corazón en el coche de camino al trabajo. Como es médico, sabía que algo no iba bien, al llegar al centro de salud se sentó y pidió ayuda. Aguantó desde Málaga hasta Vélez sabiendo que no estaba nada bien, increíble. En fin, dejé todo recogido en el piso de Granada, hablé con el casero y me planté en Málaga. No tenía trabajo, me parecía de lógica quedarme cerca de mi madre.
Siempre he pensado que todo pasa por algo, no bueno ni malo, por algo. Cada situación crea la siguiente y así sucesivamente. Hay algunos momentos de la vida que jamás se hubieran producido sin el anterior. Si tiro por esta calle en vez de por esta otra puede que cambie mi historia. Y, así fue.

Llevaba dos días en casa, mi madre estaba mejor. Aprovechando que tenía internet me puse a buscar trabajo. No en las páginas de ofertas, no. Como ya os dije, no sabía cómo se llegaba ahí pero yo tenía como objetivo trabajar como mediadora. Entré en google, amo google, pensé “nunca se sabe”. Tecleé “se necesita mediador personas sordoceguera”.¡¡El primer enlace era una plaza en Mallorca para trabajar como mediadora, lo habían colgado hacía uno o dos días!! AMO GOOGLE. A partir de ahí casi no podía ni mover el ratón de los nervios. Cogí el curriculum y lo actualicé. Lo poco que había hecho en la vida, aparte de dos años en un parque infantil, estaba relacionado con sordoceguera y me encargué de que se notara.

Click: ENVIAR

Tres minutos, de reloj, después suena mi móvil:

-          Arantxa, soy G., te llamo de Fundación Once para la Atención a Personas con Sordoceguera.

La vida, aunque muy pocas veces, es así de maravillosa. Desde aquí os recomiendo que disfrutéis y celebréis estos pequeños momentos.